Con este lema hemos asistido los días23 y 24 de mayo a unas jornadas de encuentro con europarlamentarios y personal de la Comisión Europea en Bruselas. CERES y su presidenta que es la cabeza visible del Área de Mujeres de la organización agraria COAG, Inmaculada Idáñez,  ha tenido la oportunidad de intervenir y poner la perspectiva de género donde no la encontramos.

La PAC para el futuro que plantea la Comisión Europea sigue sin hablar de modelos sociales y profesionales de agricultura con personas al frente. Elude La importancia de quienes somos capaces de construir un modelo de alimentación fundamentado en el respeto al medio ambiente y la biodiversidad, un modelo donde las personas que trabajan la tierra lo hacen también para el mantenimiento del medio rural. Se habla de hectáreas, de métodos de cultivo y de estructura de las explotaciones, donde no se evalúa en positivo el número de personas activas que trabajan en las mismas y no se hace mención alguna a la posibilidad de incluir subprogramas de género como sí aparecía en el reglamento FEADER del actual periodo. No se habla de la valía extra que tiene en el territorio el empleo para las mujeres y las inversiones en explotaciones de mano de mujeres. “Es fundamental que las ayudas de la Política Agraria Común y las estadísticas estudien quién realiza los distintos trabajos en las explotaciones agrarias apostando por incentivar a las explotaciones que cuentan con mujeres”, afirma Inmaculada Idáñez.

Desde CERES queremos destacar la necesidad de incorporar legislación que contemple las diversas actividades que realizan las mujeres otorgándoles derechos jurídicos, sociales y económicos trabajando en esas actividades dentro de la misma explotación. No existen datos cruzados sobre la dimensión social y el trabajo que se entiende, están realizando muchas mujeres en las explotaciones tanto a pie de campo como en el ámbito administrativo. Si bien desde las instituciones se habla de una PAC con sostenibilidad económica, medioambiental y social, es necesario visibilizar la cuestión del género en esta última área.

La PAC DE 2020 quiere fortalecer el tejido socioeconómico de las zonas rurales, pero obvia hablar y estudiar soluciones para uno de los principales problemas: la masculinización que está siendo una de las claves para el despoblamiento. Desde el área de mujeres se considera fundamental la estructuración de todas las medidas necesarias para promover el relevo generacional y el traspaso de explotaciones de personas mayores hacia la juventud, con medidas para promover la entrada en la profesión agraria a mujeres más allá de las edades jóvenes, que podrían encontrar en el campo una profesión en condiciones dignas.

“La PAC debe ser el instrumento que vertebre una agricultura y ganadería modernas y diversas y no una estructura económica que perpetúe modelos patriarcales”, asegura Idáñez.